Un lugar emblemático frente al mar podría cobrar nueva vida este verano tras permanecer abandonado durante más de tres décadas.
El futuro del Miami Marine Stadium está en manos de los votantes este 18 de agosto, ya que unas elecciones especiales darán a los residentes la oportunidad de votar sobre un paso hacia su resurgimiento.
Según una papeleta de muestra, los votantes decidirán si la ciudad debería firmar un acuerdo a largo plazo con Global Spectrum, una filial de Oak View Group, para gestionar el estadio y el Flex Park adyacente una vez que esté restaurado. Según la propuesta, la ciudad recibiría el 93 % de la facturación bruta de todos los eventos, una vez deducida una cuota mensual de gestión, y el 85 % de los ingresos por patrocinios.
El operador también pagaría a la ciudad hasta 10 millones de dólares para la restauración de la estructura frente al mar. El objetivo final es una renovación completa, cuyo «coste se estima en unos 65 millones de dólares», según explicó el concejal Damian Pardo a WPLG Local 10. Podría llevar unos cinco años que el proyecto genere ingresos suficientes para que la ciudad pase a la siguiente fase de renovación, añadió.

Antes de quedar vacío tras el huracán Andrew en 1992, el Miami Marine Stadium acogió a generaciones de visitantes para conciertos, regatas, combates de boxeo y eventos comunitarios. Cabe destacar que Jimmy Buffett se tiró al agua desde el escenario durante un concierto con todas las entradas agotadas en 1985, y el estadio incluso apareció en la película de Elvis Presley de 1967, «Clambake».

Fue construido en 1963 por el arquitecto cubano-estadounidense Hilario Candela y destacaba por su techo de hormigón en voladizo y sus gradas que se extienden directamente sobre la bahía de Biscayne. Como permaneció cerrado y abandonado a su suerte tras ser declarado estructura insegura por las autoridades durante tres décadas, muchos grafiteros empezaron a cubrirlo con sus diseños. Aunque fue gracias al trabajo del conservacionista Don Worth, cofundador de Friends of Miami Marine Stadium, quien lanzó una campaña para conseguir la declaración de monumento histórico y la financiación para el recinto, un esfuerzo que allanó el camino para sus actuales planes de restauración.