Cuando piensas en Mónaco, quizá te vengan a la mente coches de lujo y villas imponentes. ¿Y si te dijéramos que es mucho más que eso? Enclavado entre el mar y los terrenos rocosos de la Costa Azul, Mónaco cuenta con colinas, exuberantes jardines, antiguas calles empedradas, aguas turquesas… y un campeonato de regatas único.
Una escapada veraniega atemporal
El «Jardin Exotique» de Mónaco supone un auténtico cambio de aires. Con uno de los horizontes más impresionantes de toda la Costa Azul, es un remanso de paz natural donde pasar de largos paseos a un chapuzón y al «apéro» es algo que surge de forma natural. Para disfrutar de las impresionantes aguas de Mónaco, la playa de Larvotto y el sendero de Cap-d’Ail son ideales para escapadas tranquilas. Y si te apetece explorar los alrededores, los pueblos de Menton o Èze están a solo unos minutos.

Disfrutar de Mónaco como es debido significa alternar días de relax en la playa con aventuras únicas. Este año, la ciudad acoge la espectacular E1 Series,el primer campeonato dedicado a las regatas de barcos eléctricos. Tras el lago de Cuomo y Dubrovnik en años anteriores, la competición llegará ahora a Mónaco durante unos días en julio… una experiencia inolvidable tanto para los amantes de este deporte como para los asistentes curiosos.
La carrera E1, que se estrenó en 2024, tiene como protagonistas a los Racebirds, barcos eléctricos capaces de alcanzar una velocidad de hasta 55mph. El campeonato ha acaparado mucha atención a lo largo de los años, y figuras como Rafael Nadal, Didier Drogba, Will Smith y Tom Brady han creado sus propios equipos de competición.

Entre su impresionante Puerto Hércules, sus prestigiosos yates y su increíble paisaje, Mónaco es el lugar perfecto para acoger la E1 Series. Si siempre has querido explorar el sur de Francia, la E1 Series combina la historia, la naturaleza y el deporte de Mónaco en un único campeonato.
Dependiendo del vuelo que elijas, calcula unas 12 horas para llegar de Miami a Mónaco, con una escala de una hora en París. Es la oportunidad perfecta para hacer realidad tus sueños de un «verano europeo». Al fin y al cabo, no hay nada como darte un capricho con un pain au chocolat en París antes de mojar los pies en el Mediterráneo.